El Museo de la Memoria conmemoró el Día de la Visibilidad Lésbica recordando a Mónica Briones y las memorias de mujeres lesbianas históricamente silenciadas.
Recordar también es una forma de resistir
Cada 9 de julio, Chile recuerda a Mónica Briones Puccio, pintora y escultora chilena asesinada en Santiago en 1984. Su crimen es reconocido como el primer caso documentado de violencia lesbofóbica en el país y se convirtió en un símbolo de la lucha por el derecho de las mujeres lesbianas a vivir con libertad, dignidad y sin miedo.
En 2026, la conmemoración llegó nuevamente al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, un espacio que no solo resguarda las historias de las víctimas de la dictadura, sino que también busca dialogar con las vulneraciones, resistencias y luchas que continúan atravesando a la sociedad chilena.
Una memoria que durante años permaneció pendiente
En conversación con PRIDEtv Latam, la directora ejecutiva del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, María Fernanda García, reconoció que incorporar de manera más visible las experiencias de las diversidades sexuales y de género era una tarea pendiente para la institución.
Para García, quienes han sido oprimidos, perseguidos o cuestionados desde su propia identidad deben encontrar un espacio particular dentro de una institución dedicada a preservar la memoria y promover los derechos humanos.
En los últimos años, el museo ha comenzado a reunir archivos, testimonios y recuerdos vinculados con las comunidades de las disidencias sexuales y sexogenéricas. Este trabajo busca ampliar la construcción de la memoria nacional, incorporando historias que durante décadas fueron excluidas de los relatos oficiales.
Una visita testimonial para conectar pasado y presente
La actividad central de la jornada fue una visita testimonial que recorrió distintos espacios del museo desde una perspectiva lésbica y de derechos humanos.
El recorrido contó con la participación de Edith Guajardo, activista de la agrupación Disidencias Aquí y en la Quebrá del Ají, de la Región de La Araucanía, quien posee una extensa trayectoria en la defensa de los derechos de las diversidades sexogenéricas y de las personas que viven con VIH.
A través de su experiencia de organización y activismo comunitario, la actividad invitó a reflexionar sobre los avances alcanzados, las deudas pendientes y los desafíos que enfrentan actualmente las mujeres lesbianas en Chile, especialmente fuera de los espacios más visibles de la capital.
- Los archivos: documentos, fotografías, testimonios y registros que impiden el borramiento.
- Las redes de apoyo: comunidades que sostienen cuando las instituciones fallan.
- El activismo territorial: especialmente fuera de los espacios más visibles de Santiago.
- Los afectos: vínculos que también han sido formas de resistencia.
Mónica Briones: un nombre que Chile no puede olvidar
Mónica Briones tenía 34 años cuando fue asesinada durante la madrugada del 9 de julio de 1984, en plena dictadura. Había salido de un bar cercano donde celebraba su cumpleaños cuando fue atacada en la intersección de las calles Irene Morales y Merced, en Santiago.
Su muerte permaneció durante años fuera de la memoria pública. El caso fue investigado durante más de una década, pero terminó sin responsables condenados.
Con el paso del tiempo, activistas, periodistas y organizaciones lesbofeministas recuperaron su historia y transformaron su nombre en una bandera contra la impunidad y la violencia lesbofóbica.
Desde 2015, el 9 de julio se ha consolidado en Chile como el Día de la Visibilidad Lésbica. La fecha no nace únicamente como una celebración de la identidad, sino desde la memoria de un crimen y desde la exigencia de que ninguna mujer vuelva a ser atacada, silenciada o invisibilizada por amar a otra mujer.
Recordar para impedir que los horrores se repitan
Durante la conversación con PRIDEtv Latam, María Fernanda García destacó que la función del museo consiste en recordar los horrores y errores del pasado para evitar que vuelvan a ocurrir.
La directora advirtió que los derechos humanos y los valores democráticos no deben considerarse conquistas permanentes. Pueden ser negados, cuestionados o debilitados cuando las sociedades dejan de defenderlos activamente.
En ese sentido, la visibilidad lésbica se conecta directamente con la memoria histórica. Las mismas lógicas que alguna vez permitieron perseguir, deshumanizar o borrar a determinadas comunidades pueden reaparecer bajo nuevos discursos y formas de violencia.
El peligro de los discursos regresivos
García también llamó la atención sobre el avance internacional de movimientos negacionistas, ultraconservadores y deshumanizantes que cuestionan los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales.
Para la directora, estos retrocesos no ocurren únicamente en países lejanos o bajo sistemas políticos distintos. También se manifiestan en sociedades occidentales que durante años fueron consideradas espacios de avance democrático.
Su reflexión adquiere especial relevancia en un momento en que distintas comunidades LGBTQ+ enfrentan intentos por limitar su reconocimiento, eliminar políticas de inclusión o volver a instalar sus identidades como asuntos discutibles. Frente a ese escenario, preservar los archivos, testimonios y experiencias de las diversidades sexuales se convierte en una acción política y cultural indispensable.
Las memorias de ayer también construyen el presente
La conmemoración realizada en el Museo de la Memoria permitió reunir distintas dimensiones de una misma lucha: la memoria de Mónica Briones, las experiencias de las activistas lesbianas, el trabajo de las organizaciones territoriales y la responsabilidad de las instituciones públicas frente a las comunidades históricamente excluidas.
También evidenció que los museos no son espacios inmóviles ni dedicados exclusivamente a contemplar el pasado. Pueden convertirse en lugares de encuentro, reparación y construcción colectiva, donde nuevas generaciones reconozcan las luchas que hicieron posibles los derechos que hoy existen.
La memoria lésbica forma parte de la memoria de Chile. Sus archivos, testimonios, afectos y resistencias también permiten entender la historia reciente del país y las consecuencias que han tenido la discriminación, el silencio y la impunidad.
Visibilizar también es resistir
Recordar a Mónica Briones no significa reducir su vida al crimen que terminó con ella. Es reconocerla como artista, como mujer lesbiana y como parte de una comunidad que se negó a desaparecer, incluso cuando vivir abiertamente podía implicar violencia, persecución o exclusión.
La jornada en el Museo de la Memoria reafirmó que la visibilidad no es solamente ocupar espacios públicos. También significa recuperar nombres, proteger testimonios, conservar archivos y transmitir estas historias a quienes vienen después.
Porque cuando las memorias de las lesbianas ingresan a los museos, a los archivos y a los relatos colectivos, dejan de estar relegadas a los márgenes y pasan a ocupar el lugar que siempre les correspondió dentro de la historia del país.





